La vida enunciada – La neovanguardia en el cine español

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« La experimentación española en el ámbito cinematográfico de los años 60 y 70 busca el enfrentamiento directo con la realidad con la intención de transformarla, más allá de retratar su entorno. Este cine de neovanguardia, distribuido y proyectado de forma clandestina, pasó a ser un proyecto marginal confinado en las aulas universitarias o en los cineclubs de la época. Algunos de sus autores –Adolpho Arrietta, por ejemplo–, abandonaron España hasta los años 80; otros, como Antonio Artero o Alfonso Ungría, cayeron en el olvido más absoluto. Esta retrospectiva intenta recrear, a través de un breve recorrido, lo que ese cine y esa época significaron para nuestra cinematografía.

La exposición La vida enunciada. La neovanguardia en el cine español, comisariada por Aitor Méndez Marín, presenta algunas piezas olvidadas de nuestra cinematografía, otras que nunca han sido proyectadas en Valencia y también obras de directores de nuestro entorno que, aun sin haber sido particularmente reconocidas, suponen un hito artístico dentro de sus filmografías.

El carácter que engloba esta retrospectiva es la mirada singular y subjetiva hacia lo vital, denominador común de los cineastas que forman parte de la muestra: Jorge Lozano van de Walle (Diciembre69, 1969), Javier Aguirre (Objetivo 40º, 1969), María Montes y Josep Lluís Seguí (Descripción de un paisaje, 1974), Lluís Rivera (Piensa que mañana puede ser el primer día del resto de tu vida, 1971) y Antonio Artero (Yo creo que…, 1975). »

http://fundacionlaposta.org/es/la-vida-enunciada-la-neovanguardia-en-el-cinema-espanyol/

 

Monegros (1969) – Antonio Artero

 

 

Monegros, el documental

“El documental no es un documento. Siempre hay una mediación, que es la cámara. Yo cogí una realidad arquetipada y, a diferencia de lo que hizo Buñuel en Las Hurdes, quise ofrecer una negación de la realidad. Yo creo que al cineasta le es imposible dar la realidad. Con Monegros quise negar la existencia del documental”

http://antoncastro.blogia.com/2004/112301-antonio-artero-con-nosotros-para-siempre-y-de-viva-voz.php

« Monegros es un documental cinematográfico y una reflexión sobre el cine. Yo creo que un grupo de hombres que pasan unos días en una región subdesarrollada, como la objeto primario de este film, y se plantean críticamente su “rol”, sólo pueden entender su “instalación” tal y como se pretende decir en el cortometraje. Esto es: que había una cámara, una película virgen, un aparato de sonido…y unos técnicos. Pero…y aquí empezaron nuestras dudas. Nosotros sólo poseemos elementos del conjunto del sistema cultural: elementos convencionales, representativos. Sin embargo, la REALIDAD estaba allí y sólo allí. Nunca en la pantalla, nunca en el arrastre de la Arriflex, nunca en la película Kodak…Todo –el material técnico y nosotrosera la reificación del sistema. Y nadie ante aquellas tierras y sus habitantes puede reificar. Por ello Monegros es un intento de investigar en los códigos y pasar a continuación a impugnarlos, intentar saber de qué sistema de determinaciones partimos cuando decidimos emitir una comunicación. Nuestras sociedades modernas, cuyo modelo cultural es de origen burgués, se apoyan en la práctica del código enmascarado, del fetichismo del código vergonzosamente inserto en una escenografía y un contexto autodefinido como verista y naturalista. ¿Cómo puede liberarse el cine de la sociedad de signos vergonzantes en la que nació? Quizá la solución para una vanguardia consciente esté en la búsqueda de un código MATERIALISTA, que escape radicalmente a la categoría de expresión, autor, etc. Toda concepción REPRESENTATIVA admite la existencia de un significado trascendental y responde sólo a preguntas y necesidades que pertenecen al idealismo filosófico. Hoy la tarea más urgente se presenta como desalienación del código. Manifestar el código del que forma parte el sistema, repito, constituye en estos momentos la única salida de todo arte que se quiera y pretenda de nuevo. »

Texto de Antonio Artero para la hoja de sala repartida con motivo de la proyección Monegros en el Cine Club ACOP, el 30 de octubre de 1971.

 

Maenza filmando en el campo de batalla (1997), Pablo Pérez, Javier Hernández

José Antonio Román cuenta que él y otros amigos zaragozanos fueron a visitarlo a Alcañiz y lo encontraron esposado al sumidero del lavabo y custodiado por un simpático alguacil que había hecho muy buenas migas con el improvisado recluso. El funcionario no se explicaba cómo habían detenido a un « tío tan salao y tan listo », que además era capaz de devorar las obras completas de José Antonio Primo de Rivera que a él le había pedido; concluía el aguacil que se había hecho amigo suyo porque intuía que, cuando cambiara el régimen, aquel joven iba a pintar mucho.